
"Con un evidente dominio de luces, lineas y sombras, Lidia nos incita a fundirnos en su muy personal contexto y codificación de figuras humanas, en un crisol de franca intensidad y dominada pasión. Sus personajes se despliegan anhelantes, más que en abierta soledad, sumergidos en profunda reflexión, a la ansiosa espera de los cambios existenciales, que entrecrucen un poco de equidad, conciencia, solidaridad y por qué no...amor en todos sus niveles y desniveles."
Mario Patiño. México.